En Granada, la corta primavera se acaba cuando se desnuda Sierra Nevada y deja ver su piel, según la hora del día: azulada, malva, anaranjada… y el verano que empieza antes de lo que rige el calendario se detecta como en todos sitios porque los días se alargan y alegran, y como en pocos, porque las noches traen el frescor de arriba y el duende lunar, perfume de tilos, músicas de agua… cuesta para un/a granadino/a de bien irse a dormir y no soñar… despierto.

Queridos colegas, estamos realmente agradecidos por vuestra visita a nuestra tierra, a esta Granada legendaria y actual, siempre en permanente encrucijada…
Tan agradecidos como inquietos por hacer de tu estancia un disfrute, un recuerdo excepcional o al menos diferente a otros, que se haga su sitio en tus cosas que contar… Tierra de poetas y filósofos, de contemplación, de rincones ocultos… esa Granada que en estos pocos días casi horas recién iniciado el verano te acogerá encantada, ojalá te toque como brisa cálida el corazón…

Vernos y compartir experiencia y esperanzas, es el motivo principal del Congreso. Inspirarnos el propósito de un programa, que tecnología y emoción, se reparten a medias; con el lujo heterodoxo, eso sí, de la conferencia de Javier Reverte, que tiene por objeto desconectarnos de nuestro día a día, a través de un viaje por la experiencia literaria y del mundo recorrido, de tan reconocido autor.

En todo caso, nos empeñaremos en repetir ese ambiente de complicidad que caracteriza a nuestro  encuentro anual: de amistad, de frescura, de necesaria perspectiva sobre la actividad trepidante de nuestros quehaceres…

En fin, contentos, inquietos, ilusionados por tu visita, encargos realizados o en proceso, de buen tiempo sin excesivo calor, de momentos, de sitios… Hasta pronto.

Equipo del Palacio de Congresos de Granada, “25 años… de futuro”